Cómo NO VOTAR

1. No decidas tu voto en la afiliación a algún partido político, tus hábitos electorales o la tradición electoral de tu familia. Años atrás, estos podrían haber sido criterios acertados para determinar por quién votar, pero ahora ya no son confiables. Es necesario mirar candidato por candidato, individualmente. Esto significa que podrías terminar votando por candidatos de varios partidos.

2. No decidas tu voto de acuerdo a la apariencia, personalidad, o “fuerza mediática” del candidato. Algunos candidatos atractivos, carismáticos y que “suenan capaces” no son necesariamente buenos y no deben ser elegidos, mientras que otros candidatos, que podrían no ser atractivos o poco inspiradores, y poco carismáticos ante las cámaras, podrían promover y generar leyes que estén de acuerdo con los principios cristianos básicos.
 
3. No votes por un candidato sólo porque se declara católico. Desafortunadamente, muchos candidatos que se dicen católicos, en realidad rechazan las enseñanzas católicas morales más básicas. Son “católicos” sólo cuando buscan los votos de otros católicos.

4. No decidas tu voto por un candidato preguntándote “¿Qué gano yo?” Decide de acuerdo a la capacidad de los candidatos para promover el bien común, incluso si no te beneficias directa o inmediatamente con las leyes que proponen.

5. No premies con tu voto a candidatos que están en lo correcto en temas no muy importantes pero que están equivocados en temas morales fundamentales. Un candidato puede tener un récord de apoyo a leyes exactamente igual a lo que buscas, y al mismo tiempo haber votado a favor, por ejemplo, de la eutanasia. Ese candidato no se merece tu voto. Los candidatos tienen que aprender que al estar equivocados incluso en uno solo de los valores o principios no negociables es suficiente para excluirlos de nuestra consideración.

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