Dios quiere que nos amemos

Al votar, vivamos el Mandamiento del Amor

La persona humana ha sido creada por Dios, amada y salvada en Jesucristo, y se realiza en las múltiples relaciones de amor, justicia y solidaridad con las demás personas, mientras realiza su actividad en medio del mundo. Él quiere que los hombres se amen unos a otros como Él ama a todos y cada uno de los seres humanos sin excepción. Fuente: Compendio de Doctrina Social de la Iglesia

Esto se traduce en:

No desear el mal a nadie »
Toda persona debe contribuir en la construcción del bien común que exige el respeto a los derechos humanos de todos como la vida, el trabajo, el acceso a la salud, entre otros. El bien común se origina en los anhelos más profundos e importantes de las personas y alienta la búsqueda del bien de los demás como si fuera el bien de uno mismo. Más información »
Amar al prójimo »
En cada persona, creada a imagen y semejanza de Dios, se puede ver el rostro del Creador. Todos los seres humanos han sido creados por Él para amar y ser amados. En esto está basada su dignidad y la fraternidad entre todas las personas. No importa la clase social, ni el sexo ni la cultura ni la raza ni ninguna otra característica a la hora de amar al prójimo Todos lo merecen, todos lo anhelan. Es un deber y un derecho profundamente humano que se realiza en la vida en comunidad en una lucha constante contra la soberbia y el egoísmo. El modelo de ese amor es Dios, quien en Cristo se entregó por todos y en Él dejó el modo de amar a los demás: hasta el extremo. Más información »
Amar a la Patria »
Los seres humanos están distribuidos en el mundo en distintos países. A cada uno Dios le ha dado distintos dones que enriquecen a toda la humanidad. Como al pueblo de Israel, le da un territorio que sus habitantes deben amar, con el cual se identifican colectivamente a través de la conquista de la tierra que Dios regala. El amor a la patria es un amor querido por Dios que permite una expresión importante del anhelo de comunión, en medio de la diversidad, de los seres humanos. Más información »
Respetar nuestra tradición cristiana y Guadalupana »
En esta tarea de respetar la tradición cristiana y de la presencia fundamental de la Virgen de Guadalupe en la vida de las personas, los católicos tienen el deber de siempre resaltar en la vida cotidiana la presencia de Dios, pues su ausencia genera la corrupción de la cultura y la vida moral. La auténtica dimensión religiosa es esencial en el hombre y le permite entender el sentido real de su vida. Cuando se niega la dimensión religiosa de una persona o de un pueblo, la misma cultura se deteriora y corre el peligro de desaparecer. Más información »
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