Toda persona debe contribuir en la construcción del bien común que exige el respeto a los derechos humanos de todos como la vida, el trabajo, el acceso a la salud, entre otros. El bien común se origina en los anhelos más profundos e importantes de las personas y alienta la búsqueda del bien de los demás como si fuera el bien de uno mismo.
¿En qué se basa el mandato de No matar?
El quinto mandamiento de la Iglesia es “No matarás”. La vida humana, desde su concepción hasta la muerte natural, es sagrada. Desde el inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece en una especial relación con Él. Dios es el único señor de la vida desde su comienzo hasta su término, y nadie, bajo ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a otro ser humano.
¿Está bien el ABORTO?
No. La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción hasta la muerte natural porque es sagrada. Nadie tiene derecho sobre ella, sólo Dios. A nadie le es lícito destruir a un ser humano inocente.
La manipulación genética también va contra la vida porque busca alterar características de la persona con la idea de que se la “mejora” alterando la naturaleza. Incluye la fecundación in vitro (fuera del útero con métodos artificiales) y la destrucción de embriones.
Es importante recordar que en la defensa de la vida sí se acepta el uso de células madre (o estaminales) que se obtienen del cordón umbilical porque no implican la destrucción de seres humanos en su fase embrionaria.
¿Se justifica la EUTANASIA?
No. La eutanasia consiste en poner fin a la vida de las personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable. Una acción o una omisión que provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana. Una cosa distinta es terminar o interrumpir el “encarnizamiento terapéutico” que consiste en terminar tratamientos médicos complicados, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados. Esto podría ser legítimo. Con esto último no se pretende provocar la muerte; sino que se acepta el hecho de que no se puede impedir.
¿Por qué luchar contra la injusticia?
La Iglesia promueve con su enseñanza que en todos los ámbitos de la sociedad se viva la justicia y el amor. De estos depende el respeto y la promoción de las personas. Con la justicia y el amor solidario se puede vivir la paz y se respeta los derechos de las personas. La Iglesia denuncia la injusticia del pecado del hombre que genera estructuras que van contra los derechos de los más débiles como los pobres y los no nacidos. En este marco, la doctrina social traza los caminos que hay que recorrer para edificar una sociedad reconciliada y armonizada.