Hacia el 5 de julio

Escrito por Mons. Rodrigo Aguilar Martínez Viernes, 26 de Junio de 2009

La inminencia del 5 de julio provoca intensificar el enfoque hacia las elecciones. En algunos estados se tendrán de varios tipos y niveles. En el estado de Puebla sólo se tendrán las elecciones para diputados federales.

Los candidatos fomentan la participación y el voto; pero mucha parte de la población comenta que es lo mismo de siempre.

La opción democrática no es un paso ya realizado, sino un proceso en transición, del cual el voto es parte importante pero no la única forma de participación.

¿Por qué a la Iglesia le interesa que se cumpla con el derecho y el deber de votar? No nos interesa el poder ni pretendemos orientar hacia determinado partido o candidato. Nos interesa colaborar en el crecimiento de la democracia, porque es el camino elegido para nuestro desarrollo. Ciertamente ha mejorado la actitud crítica, pero también se ha caído en el criticismo, en el rechazo a quien está en el poder por el solo hecho de pertenecer a un partido opuesto. Hay pluralidad de partidos, pero hay divergencias sustanciales para solucionar los problemas del País. Hay campañas prometedoras, pero muchos puntos quedan olvidados en el ejercicio de la Función pública, lo que provoca cansancio y desencanto. Sin embargo es importante seguir luchando desde la opción democrática, buscando el bien auténtico de la población, especialmente con la integración de los grupos marginados.

Invito a la población ciudadana a votar. Abstenerse de votar es dejar que otros decidan y cerrarse uno mismo la puerta a reclamos posteriores. Votar dejando la papeleta en blanco es todavía peor, porque se ofrece en bandeja la posibilidad de que algunos puedan abusar de ese voto. Votar cruzando varias o todas las opciones, es una crítica a los candidatos y al sistema, pero es también una crítica que se vuelve contra nosotros mismos como incapaces de hacer oír nuestra voz en otros ámbitos. Considero que la opción más madura es el ejercicio del voto libre, secreto, razonado por el partido y el candidato que ofrezca más garantías a las propias convicciones y proyectos. Pero luego hay que seguir sosteniendo la sana actitud crítica, desde imperativos éticos. Con la democracia la Nación es de todos, todos somos corresponsables. También nuestra fe debe manifestarse viable para el desarrollo social, ya que la fe sin las obras se queda muerta. El que tenga más, en todos sentidos, ofrezca generosa y subsidiariamente para el adecuado desarrollo de todos; el que tenga menos, sepa poner lo propio, dejándose ayudar y colaborando solidariamente para que ganemos todos. Cristo Jesús murió por todos, para que todos tengamos vida en abundancia, no sólo en lo espiritual, sino también en lo material, desde luego que lo material al servicio de los bienes superiores.

Bienvenida la democracia como sistema de gobierno y de participación ciudadana. Avancemos en este proceso, superando el desencanto y el pesimismo. Hay recursos y capacidades. Nuestra Patria lo reclama y lo merece.

 

 

+ Rodrigo Aguilar Martínez

Obispo de Tehuacán

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